martes, 30 de diciembre de 2014

Y este año le pido al cielo... la salud del anterior.... ;)

Te llega una gran mujer y hablando contigo de forma espontánea te dice... pues sí que eres rara. Y te lo dice con tal cariño que en fondo te está diciendo, ay señor, menos mal que te quiero. Que yo me emociono. Y no puedo dejar la última entrada del año con lo anterior.

Porque tengo mucha gente maravillosa que aprecio y sé que me aprecian.

Y va por tod@s vosotr@s. Por ser grandes. Y como si estoy contenta tiro la casa por la ventana voy a organizar una fiesta, y por una noche la disfrutamos juntos.

Voy por las invitaciones ;p

Besos y no hagais nada que yo no haría... jajaja.


Pido disculpas. Mantengamos una bonita distancia y nos irá mejor a todos.

Te pido disculpas.

Te pido disculpas por haberte ofrecido primero la erronea visión de que podía caerte bien. Aunque tampoco duró tanto.

Te pido disculpas por no poder mantener una conversación contigo y convertirlo todo en una discusión. Sí, es algo que me pasa.

Te pido disculpas por los posts anteriores, que aunque no hayas leído, supongo que dicen más de mí que de ti. Pataleta al canto.

Te pido disculpas por haberte dicho textualmente "sacas lo peor de mí". Respecto a esto no puedo decir nada sin que suene a justificación. 

Te pido disculpas por no haber aceptado tu felicitación de Año Nuevo y haber dejado ahí la conversación. Me pierde la boca. 



Total, no hay nada que ya no supiera previamente. Supongo que tienes razón en que tergiverso.
Así que voy a decirlo en voz alta.

Soy asocial. No sé comunicarme y carezco de filtro. 
Soy hipersensible y a veces me pongo a la defensiva. Muchas veces.

No tengo visos de cambiar, así que mejor mantengamos una bonita distancia y nos irá mejor a todos.

Si durante más de treinta años se me ha definido como rara, quizá deberiamos hacerle caso a la amplia mayoría. Que hazme caso, son muchos y variados.

Tengo mala leche y hago daño. Queriendo o sin querer no justifica nada.

No tengo mucho más que decir. 
Buen Año para todos y mejor lo dejamos aquí.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Por abreviar, más que nada

Gilipollas.

Sí, podría escribirte muchas cosas y darle muchas vueltas al tema, pero es que no tengo ganas.

Y por cierto, de esto sí asumo mi responsabilidad.

Bien por ti.

Yupi.

Llega fin de año y han pasado a desearme un feliz año.
Yupi.
Sólo que... no entiendo porqué.

Porqué alguien que piensa que soy responsable de no caerle bien pasa a felicitarme el año mientras me recuerda que he perdido a un gran amigo. Responsabilidad mía, no lo olvides.
Porqué alguien que cree que no soy una gran persona se molesta en venir a recordarme lo mal que he reaccionado en cada ocasión que lo ha intentado. Y además ha puesto mucho de su parte, no lo olvides.

Sabes, ya zanjé esto hace cuatro meses. Ya me sentí mal, y... me dolió lo necesario.

Porqué una persona a la que le digo que yo le considero una gran persona me contesta al respecto que miento, que no me cree y que si no me sorprende que él no lo crea.
Pues supongo que sí, menuda sorpresa que alguien en el mundo no crea que soy una gran persona.

Así que tú eres una gran persona y me he perdido a un gran amigo.
Bueno, qué quieres que te diga... pues sí. Es responsabilidad mía.

A lo mejor debería hacerte caso y recluirme en mi jodida realidad. Que por otro lado no es tan jodida, es que soy yo.

Me cansa esto.
Acepto tu felicitación. Guay.
Y ahora yo, me siento como una mierda.
Pero no te apures, es responsabilidad mía. Y sólo mía.
Por haber seguido la bonita conversación el hangouts, donde me felicitabas porque tú puedes hacer eso: puedes felicitarme de corazón aunque no te gusto en absoluto.

Bien por ti. 
Necesitaba una cura de humildad.

Y agradezo que no me leas, porque seguro que hay mucha rabia contenida en mis palabras. Claro, que sería como la confirmación a tu razonamiento, así que no sé de que me preocupo.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Volver a ser rubia

Estoy perdiendo fuelle.
Eso y valorando volver a ser rubia.

Posiblemente va todo unido, así que... aún estoy indecisa.
Que yo reconozco que estoy más guapa (mierda, no pienso volver a escribir esto y menos a decirlo, pero más cuqui si me veo) pero detesto el tema peluquería. Y gastar dinero me da alergia.
Pero ciertamente me vuelvo algo gris sin tintes. No son las canas, eh... que no tengo. Es sólo que me vuelvo más... a ver cómo lo defino... más realidad que fantasía. No estoy segura de si me he explicado.
Uno ve en una foto a la chica de modo y es fantasía, pero a veces la ve en persona y pierde glamour (ya sé que algunos pensáis que eso no es así, pero no pensáis con la cabeza... o no la que tiene cerebro). Y bueno, yo a veces me siento un poco invisible así, pero tampoco está de más ir de incógnito de vez en cuando.

Hay que ver los rodeos que soy capaz de dar a veces para no decir lo que quiero decir. Porque en el fondo lo de ser clara y directa a la cara vale, pero por escrito y sin ver tu expresión me fastidia.


El tema es... el tema es.
Que escribir tonterías es parte de mí, pero empiezo a pensar que hacerlo aquí es un poco tonto.

No es pedantería, porque al fin y al cabo yo ya sé que no digo nada inteligente. Tal vez sea eso que algunos llaman vergüenza ajena, aunque tampoco. Es simplemente que empiezo a resultarme cargante. Repetitiva más bien.
¿Quiere esto decir que dejo de escribir?
Jo, yo no he dicho eso.
Es una idea. Como lo de volver a ser rubia.
Estoy valorándolo.



A veces me siento como pez fuera del agua.
Como protagonista de cuento fuera de historia.

Reconozco que estoy irascible y no siempre controlo mis respuestas,
y últimamente todo el mundo se altera bastante ante mis respuestas.

Aprendí una cosa hace unos años, y es que no importa lo que hagan los demás,
lo importante es cómo te lo tomes tú.
Por eso me revienta que todo el mundo clame al cielo y me pida que cambie.

Todo el mundo es un concepto muy amplio.
Quizá sean bastantes menos.

Y dentro de todo esto sólo decir que la Navidad me trajo un regalo adelantado,
y que me encantó la charla de dos horas.

Lo dejo ya...

domingo, 21 de diciembre de 2014

Extractos de una vida

AVISO
Referencia a la muerte.  No leer si es un tema que no te resulta cómodo.

Luego haré revisión de erratas. Gracias.



De pronto el tiempo se detuvo. El aire se hizo denso y resultaba difícil moverse. La sentí de nuevo. Pero antes icluso de poder pensar en ello, ahi estaba.
Apareció en una rápida sucesión de manchas oscuras en diferentes lugarrs de la habitación.  No podía moverme pero tampoco me hubiese servido de mucho.
El frío se coló en la habitación,  y por lo tanto en mí.
Sentí la escarcha fundirse con mis huesos cuando ella se apareció frente a mi rostro. Su aliento punzaba como pequeñas esquirlas de hielo.

No necesitaba hablar para que yo supiera lo que hacía allí. Pero aún así pregunté.
-¿vienes a por mí?
Sus ojos vacíos brillaron. Pero no aacerté a saber si de rabia o de regocijo.
-no. Sabes que no puedo tocarte.
-y porque estás aquí.  -un hilo de voz se escapó en forma de aliento helado y cansado.
Su imagen parpadeó y en un segundo apareció y desapareció en varios sitios a un tiempo. la temperatura bajo, si es que eso era posible.
No necesitaba decir nada más porque yo sabía el por qué.  Pero ni el día que me llevara se lo admitiría en voz alta.
-duele más así. ..
Un eco oscuro rebervero al tiempo que la presión disminuía y mis músculos se relajaban lo suficiente como para ddesmoronarme en el suelo y mis pulmones se esforzaban por coger aire.
La temperatura debió estabilizarse aunque mis huesos seguian cubiertos de aquella escarcha pegajosa y dura. El fugaz pensamiento de una ducha de agua ardiendo se me cruzó,  pero ni siquiera intenté moverme.  Eso no diluiria el frío que me invadía.

Agridulce

Y que más da. Por algo he sido siempre la reina de la relatividad.

No va a cambiar nada por sentirme mal. Y si me siento bien pues al menos me llevaré una sonrisa de vuelta.

Luchar contra los elementos es algo que no tiene razón de ser. Y además desgasta mucho.
No puedes decirle a un escorpión que no pique. Simplemente es quien es. Y no hay maldad.

Me queda buscar mi parcela, esa que nadie entiende. Esa en la que no dejo pasar a nadie más que a mi cuerpo. Esa en la que me vuelvo vulnerable si te siento demasiado cerca. Esa en la que... lo entrego todo sin perder nada.
Y aún así me hago jirones a sabiendas.

Porque duele menos si me doy por perdida, que si siento en otros ojos desconcierto.
Porque si nada esperas, nada duele.

Porque Paulov estaría orgulloso de mí. Aprendí a pura repetición, y ahora acepto lo que hay.
Y es que si no lo hago duele más.


Así que disfrutemos de las luces. Y de la luna nueva. Quizá otro día ponga mis deseos. los regalitos estúpidos que me gustaría recibir. Mi carta a Papá Noel, o a los Reyes Magos...
Porqué no.

Yo que sé...

Te he prometido (por decir algo) una carta. Pero la verdad es que no tengo ganas. No tengo ganas...

Porque, para qué contarte que una de las cosas que más me duele de ser madre, es que primero soy hija.

Desde que soy pequeña he tenido una relación tensa en casa. Tan tensa que estando en la universidad, invertí mi paga en un psicólogo, que al ver que poco podría sacar de mí, me dijo que la relación con mis padres era perfectamente normal, así que debía solucionar yo mis conflictos internos, y adiós muy buenas.
Tardé algunos años en comprender que, incluso siendo así, él hubiese podido ayudarme a encontrar herramientas para hacerlo.

Ciertamente no son malos, pero mi relación con ellos es, para mí, nociva.

Desde hace dos años esto cambió. Recibí ayuda y obtuve las herramientas necesarias para hacer lo que la gente normal habitúa a hacer: pasarme por el forro sus opiniones.
Pero no es tan sencillo.

O tal vez haya bajado la guardia.
No lo sé.

Estoy cansada

En momentos así solo tengo ganas de hacerme más y más pequeña hasta desaparecer. Y si hay suerte no volver jamás.


Y sé que es culpa mía porque de alguna manera he roto distancias y vuelvo a permitir que se metan en mi vida y controlen.

No hay nada en el mundo que rechace de forma más visceral, y aún así no consigo salir de ello.

Y además me vuelvo mezquina.
O no.
Sólo todo empieza a darme igual.
Cada vez más.

En momentos como estos es cuando me pregunto si realmente importa si estoy.Sinceramente, creo que no.

sábado, 20 de diciembre de 2014

.....................

¡Ostia!

Mierda de... lo que sea. Panda de gilipollas. Tenéis que venir a joderme entre unos y otros, a decirme cómo tengo que hacer las cosas. a ponerme entre la espada y la pared, y decirme cómo actuar.

Estáis empezando a tocarme los cojones.

Que paso. Paso de todos.

Es que estaba claro. Sabía que la puta calma no podía durar. Siempre a meterse en cómo hago las cosas y... aún a día de hoy a hacer comparativas de mierda.


Se me quitan las ganas.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Guardé la baraja

Siendo sincera era lo mejor para ambos. Tú me pedías algo concreto, que yo te hubiese concedido... pero la realidad era otra.
Y yo aceptaba jugar a otro juego, hasta que dejó de valer. O dejó de valerme, más bien.

Pero entonces... dejé de entender cómo hacer. 

Si no vamos a ser amigos, mejor dejarlo aquí.

Sólo te pedí una cosa, y no me fallaste. Y aún así no llegué a sentirme segura en el tablero. Aceptar las reglas no es lo mismo que entenderlas. O asumirlas. Ni tú ni yo.
Así que guardé la baraja. Porque hay que saber perder.


Y tal vez no lo sabes, pero a veces podemos perder aquello que no tuvimos.

Lamento haberlo hecho sin avisar y que ni siquiera leas esto.

lunes, 15 de diciembre de 2014

¿¿Por qué lo haces??

Tengo varios borradores, e incluso alguna entrada conclusa, que hablan del buen momento que paso. De la calma que siento, y lo bien que estoy.

¿Por qué no los he publicado...?

Gran pregunta.
Tal vez porque en el fondo sigue habiendo corriente. Debajo de la calmada superficie.

Hace poco alguien decía que un deseo inconfesado a uno mismo se define como frustración. Yo discrepé, y en cierto modo sigo haciéndolo. Hay muchas cosas que no me confieso y no es por frustración. Es... cómo definirlo... supervivencia.


Y no voy a negar que a veces me he sentido como quien deja pasar un tren en una estación llena de gente. Un tren al que yo misma me he negado el acceso porque no me sentía preparada para subir. Lo he visto aminorar su marcha mientras alguien me tendía una mano para ayudarme a subir y yo simplemente miraba sin poder decir nada. Porque poco se puede decir en esos casos.

Y lo he visto seguir y coger distancia. Y hacerse pequeño en la distancia y lo he añorado.

Arrepentirse no, porque al fin y al cabo cualquiera de las dos opciones eran parte de la elección (cogerlo o no cogerlo), pero sí me he preguntado a veces qué hubiese pasado de haber subido a ese tren. De haber asido esa oportunidad en lugar de dejarla pasar.

Pero no me gusta perderme en imposibles, porque no conducen a nada. Así que cuando ocurre, escribo. Y lo transformo.


Saliendo un día de la consulta del loquero, se encontró con su otro yo.
Se miraron a los ojos y una de ellas sonrió.
La otra en cambio, expresó desconcierto en sus ojos. Casi temor.

La primera siguió caminando y su sonrisa se ensanchó al acercarse, aunque no llegó a despegar.
La segunda tragó saliva y se apartó para dejarla pasar.
Pero aquella se detuvo a su lado, lo suficientemente lejos como para no tocarla,
lo suficientemente cerca como para sentirla.

"Es precioso" le dijo...

Ambas podían ver el interior de la otra porque en cierto modo eran la misma persona.

..."pero no brilla" señaló al fijarse un poco más.
Lo dijo en un tono suave, casi un susurro.

"Pero está entero" se justificó la segunda.
La primera asintió.
"¿Por... por qué está... roto?" cierto desasosiego invadía a la segunda.
La primera se encogió de hombros.
Extendió la mano y se lo ofreció.

"¡Estás loca! ¡Lo romperán!" y lo apartó bruscamente, como si quemara.
La mirada de la primera se entristeció.
Pasó el dedo por encima del pequeño rasguño, casi imperceptible, que la segunda acababa de hacerle.
"¡Lo ves! ¡Es una locura! ¿¿Por qué lo haces??"
la acusó de nuevo.

"Porque de otro modo moriría"

viernes, 12 de diciembre de 2014

Sin macerar

Leo textos míos y soy capaz de sentir de nuevo las emociones que me recorrían al escribirlos.
Debajo del erotismo, de la pena, de la historia, subyacen emociones que nada tienen que ver con la historia. Emociones en estado puro. En algunos casos más fuertes, en otros más sutiles, pero siempre ahí.

No sé crear de la nada. Necesito una chispa que me induzca. Unas risas, una charla, un deseo... el olor de una higuera... Y sin más todo fluye.
El rubor imaginario, el burbujeo en el pecho, las cosquillas en el vientre, un vacile sin importancia...
Pero es difícil mantener la pureza en una historia larga, de ahí que escriba relatos sueltos.
Además soy impulsiva, y me gustan sin macerar. Así, a las bravas. Porque si lo pienso mucho no escribo.

A veces siento cierto vaivén de historias, como si estuviesen formadas dentro de mí y yo fuera tan tonta como para no saber darles forma. Y en realidad no sé. Ellas acuden a mí, no yo a ellas.

Hace ya algún tiempo que trato de convertir una de mis historias en una Historia. En mayúsculas. Pero el asunto no prospera. Tampoco es como para sorprenderse, pero en fin. A ratitos sigo intentándolo.
Quizá cuando muera llegue mi momento. Mira Van Gogh. Y luego dicen.
Claro que yo de la depre ya salí, y me estimo mis dos orejas. (Sí, esto es pura estupidez, pero me la merezco).

Cuando me miro al espejo dudo. A veces me veo bajo esas incipientes patas de gallo y dudo si debería seguir sonriendo. Pero mientras me decido lo hago. Ains. me hago mayor.

Besos

jueves, 11 de diciembre de 2014

lunes, 8 de diciembre de 2014

Esta entrada es pura mierda, pero decir más no puedo

Detesto ese momento en el que te das cuenta de que no eres nadie.

Y a pesar de todo tiendo a tenerlo muy presente. Porque me cuesta bastante asumirlo.

Tengo bastante claro donde piso, y aunque a veces me cuesta dar un paso, eso no implica que no termine haciéndolo. 
Posiblemente tarde, porque no soy de las que se lanzan sin red. O al menos no a la primera de cambio. Pero al final da igual. Qué más da.

Reconozco que eso puede dar lugar a error. Puede dar la impresión de que soy quien no soy.
O de que no sé quién soy.

Pero eso en realidad es secundario. O no... 


Pero en fin, es indiferente. La Realidad se impone.
Y la Realidad es que a veces las cosas se acaban, como se acabaron tantas otras.
Y no es que no lo supieras, o no lo vieras venir, es que quisiste ignorarlo.

Pensé que esta vez sería distinto. Pero ¿porqué iba a serlo?

Me quedo con mis recuerdos, con mis cariños, y mis caminos.




Se recogió el pelo en una coleta alta y aseguró los pies en el suelo.
Iba descalza, y los guijarros se clavaban en su planta, pero apenas reparó en ellos.
Sus pies estaban ligeramente ennegrecidos por el color de aquella tierra.

El viento le daba en la cara y la luz del sol en el horizonte le impedía ver.

Cogió aire de forma entrecortada y sintió las lágrimas anegando sus ojos,
pero los cerró.
No había razón para llorar, y haría bien en recordarlo.
Pasó el dorso de su mano por la cara tratando de grabarlo a fuego.
Si se quedaba todo permanecería igual.
Lo malo.
Y lo bueno.

Y había mucho bueno en aquel sitio.

Pero no era su lugar.
No se puede vivir otra vida eternamente.

Cerró los ojos y susurró al viento.
No importaba que no le entendiera, él rozaría las escamas del dragón.
Y sería caricia bajo sus alas.

Esperó un segundo más y lo escuchó...
Un romper el aire, un rasgar el cielo.
Una enorme figura pasando a su lado.

Y corrió.

Corrió a su lado,
descalza,
sin ver,
corrió.

Y el suelo se acabó bajo sus pies, y ella cayó al vació
mientras arriba volaban.

Y mientras caía recordó ese instante, en que volaron juntos, en que perdió el miedo.
Y las lágrimas se ahogaron en el mar.
Y sólo pensó en seguir a flote.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Supersticiones

No soy especialmente supersticiosa, es más... no me molesta pasar por debajo de una escalera y los gatos negros son mi perdición. Los adoptaría todos. Pero reconozco que me invento mis propias supersticiones. O que más bien creo en el karma.

Una de esas supersticiones es la de organizar armarios. Tirar todo aquello que hace un año que no usas y dejar sólo aquello que utilizas. Ordenarlo, mantenerlo organizado.
Esto es mucho decir, porque soy un maldito desastre, pero reconozco que cada cambio de estación me lo propongo y que este año en concreto me he esforzado.
De casa han salido bolsas y bolsas de ropa que he podido usar dos o tres veces en mi vida. También es cierto que eran heredadas y estaban ahí por un "por si acaso" o que yo no tengo un gusto (bueno no tenía) especialmente bueno.

Lo que esto aporta es un cambio radical en tu vida. Como quitarte del medio obstáculos invisibles que te impiden ser feliz.

La realidad es que no es fácil saber lo que quieres, pero empezar por algo tangible siempre ayuda. Ser capaz de tirar un vestido, un pantalón, o incluso la mitad de tu armario, puede darte una perspectiva clara de quien quieres ser.


Y... la realidad es que quien quieres ser siempre ha estado ahí,
solo que tal vez no le escuchabas.

A veces mantenemos nuestro verdadero yo aletargado,
esperando el momento de salir.

Caminamos de forma automática, y vivimos de forma mecánica,
pero basta el momento preciso...

para dejarlo salir.

Creo que el único modo de ser feliz
es ser generoso.

Ser generoso implica que te harán daño
pero esa es su opción.

La mía es estar viva.
Aunque duela.

Porque un instante de ternura
es disfrutar de mil sonrisas.

(estoy algo boba, buenas noches :)

jueves, 27 de noviembre de 2014

Los vicios es difícil perderlos

Según pasan las horas, los días, se va asentando el polvo.

Resultaba difícil ver a través de la euforia del momento. A través de la sangre fluyendo a golpe de corazón a mil por hora. A través del cristal quebrado de la realidad. realidad que no es otra que la que creamos a base de decisiones, pero que cual anguila se agita en mil direcciones.
Y sin más, según se asientan los posos de este vaso, la imagen se vuelve extrañamente nítida.

Descubres que para mantener acuerdos jugabas al límite. Y por el camino te perdías. Desangrada de sueños e ilusiones. Opacada por fantasmas.

Y ahora descubres qué equivocado fue todo.
Y aun así nada lamentas, porque cada paso... equivocado o no... te ha llevado siempre hacia adelante. Por caminos enlodados, por arbustos con espinas, y también por suave musgo. Y si hay algo que te honra es que cada fallo lo elegiste, cada cosa la asumiste. Y por fin dijiste basta.



Pero los vicios es difícil perderlos
y te das cuenta de que sigues con la sensación de que si es demasiado bueno
no te pertenece.
Y quizá sigues llevando escudo,
pero ya no es armadura.
Y quizá algún día
-no muy lejano-
asumas que sí.

Y aún así, si doy, lo doy todo.

Pero doy porque quiero
y siempre a quien quiero.

Y hoy he visto el daño que había empezado a hacerme empujada por tus miedos
y decido que se acabó.
Que sigo a tu lado pero siendo yo.
Y que ahora tú decides qué quieres...

lunes, 24 de noviembre de 2014

Felicidad. O cuando una cantidad de improbables se transforman en realidad

Empiezo a escribir y a medio párrafo tengo que volver atrás y buscar otra manera de empezar. Se me amontonan las palabras y a un tiempo no me salen las que quiero.

¿Cómo expresar la energía que me envuelve desde hace días?
¿Cómo explicar que una va cargadita de miedos y los calla?
¿Cómo entender que la zona de confort se me queda corta...
...y yo me arriesgo?

No lo sé. Hoy no lo sé.



No soy una persona valiente, si acaso tal vez inconsciente y confiada. Digamos que tiendo a confiar en que las cosas pueden pasar. Y desde luego soñadora, aunque no por eso ajena a la realidad.
Pero hay ocasiones en las que necesitas romper con todo. Todo lo que te ata, te ahoga, te hace sentir pequeña. Y bueno, decides... hacerlo. Sin más. Sin planes, sin soportes. Y allá que vas.
Y eliges una noche sin luna (aunque sin pensarlo) y sales a comerte el mundo... o a tomar una coca-cola, que ya sabéis que tiendo a exagerar. Y ahí estás tú, con tu coca-cola en la mano, tu vestido de colores de estrene (bueno, eso tú, que es heredado) y la seguridad de que pase lo que pase hoy mantienes el tipo, porque... porque sí, ¿no? Es tu momento.

Y de pronto, y ante la ausencia de luna, las estrellas deciden alinearse, una a una. Sin más. Es decir, cuando una cantidad de improbables se transforman en realidad, no puedes pensar más que en que eso debía ser.
Y si una vez rocé la luna ese día pude hacerla brillar. Porque sí.


No... no voy a negar que un poco pececillo fuera del agua sí me sentí. Y tampoco que al final sentí miedo e hice mutis por el foro. Miedo de estropear algo demasiado perfecto, porque así lo sentí.
Estuve a punto de dar ese paso y transformar el sueño en realidad, pero lo cierto es que aún no estoy preparada. Digamos simplemente que no estoy segura de saber desenvolverme como toca. que me viene grande, y que los sueños son más fáciles de manejar. O eso creo. 
Quizá estoy muy habituada a soñar...
Y que hay mucho futuro por delante, y lo que tenga que llegar, vendrá.


Iluminó su rostro con la risa
y sus ojos brillaron al mirar

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La primera pieza

Bueno, la primera pieza ha caído. Ahora falta saber si caera con ella todo el castillo, o será una pieza clave a reparar sin mayor repercusión.
Como ilusa que soy, desearía lo segundo. Como realidad, aceptaré lo que venga.

Es posible que fuera más sencillo quitar la tirita de raiz y ni siquiera plantearse jugar a este juego en el que cada paso es sobre ascuas. Pero algunos somos masoquistas de otro modo.
No me gusta el dolor, pero no quiero rendirme antes de tiempo.
No quiero mirar atrás y decir... podía haber hecho más.
Y aunque a día de hoy eso parece cada vez más complicado, sí desearía poder compaginar las dos cosas. Su vida y la mía. Y forjar una nuestra.
Pero no tal y como está hoy.

Todavía hay mucho polvo en el ambiente para poder evaluar los daños. Pero no tardará en saberse.

Besos.

martes, 18 de noviembre de 2014

La emoción del momento

Ciertamente he pensado últimamente en dejarlo todo e irme. Sin despedidas, sólo cerrar los blogs y desaparecer de la red.

No me ha ocurrido nada malo aquí dentro, es más, todo lo malo hasta el momento está en mí, y eso no va a cambiar por borrar unos blogs. Pero cuando una no tiene de donde huir pues... no sé.
Quizá debería dejar de plasmar aquí sentimientos contradictorios. Debería dejar de entrar y soltar la emoción del momento.
Sí, es bonita (o no), sí es intensa (o no), y sí me hace bien sacármela de encima (eso sí).

Pero qué más da si luego la sustituirá otra.

Hoy he conversado con alguien que me quiere
y que tiene la distancia suficiente a mi persona
como para poder darme una perspectiva diferente.

Y sobretodo que nunca me diría lo que quiero oír,
sino lo que piensa.

No me ha dicho lo que todos, pero en cierto modo sí.

Y yo sé
yo entiendo
el significado de esas palabras.

Pero en ocasiones siento que tengo los pies metidos en fango.

Y también sé...
también sé...
que cualquier movimiento, sea en la dirección que sea,
provocará muuucho dolor.

Así que...
necesito, de verdad necesito, estar muy segura de qué hacer.

Porque la realidad es que sigo adelante siempre con la esperanza de que cambie,
porque se que es un buen tío.
Pero a veces no es suficiente.

Pero no cierro los blogs, porque me viene bien soltar lastre.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Dosis de realidad

Según pasa la semana todo vuelve a su cauce.
Reconozco que soy como una riada que lo arrasa todo a su paso, y mi exceso de sensibilidad es en ocasiones más estorbo que otra cosa. Pero a mis años (ni muchos ni pocos, pero alguno que otro) ya he aprendido a convivir con ello. Igual que convivo con mis afonías invernales, mi no tan deseada delgadez, y mi falta de tacto ante las gilipolleces ajenas cuando me tocan de cerca.
Total, que asumo que hay cosas que me van a destrozar porque asumo el contrapunto. O más bien lo disfruto. El contrapunto, digo.

Y el contrapunto es ser feliz con lo hollado, que no lo hallado. Que también.
Porque en el fondo hallar y hollar van por el mismo camino (sí, hoy estoy graciosa).

La cuestión es que no quiero evitar esa parte de mí, porque es la parte oscura de mi felicidad. Y hasta la Luna tiene una cara oculta. Bueno, en ella estamos.



Desde siempre he tenido la sensación de que soy una persona con tendencia a la adicción.
Ciertamente esa idea base me ha alejado de posibles adicciones negativas, tipo alcohol, drogas... bueno, fumar sí fumé. Pero tras una larga adicción, dejé el tabaco hace más de ocho años.
Pero se me reprocha que soy adicta a otras cosas: a la gente que me gusta, a los sitios que me gustan... a internet.

Mi paso por la Tierra es bastante austero, y no me quejo. Pero me gusta ser adicta de las mariposas que me asaltan cuando algo me llena. A la risa. Al deseo. Y a lo que más me han reprochado siempre: a la imaginación.
Es verdad que a veces transformo la realidad a mi antojo, pero siempre procuro verla feliz. Lo malo es que la gente se empeña en que si no ves la realidad no eres consciente de ella. Así que una y otra vez te dan dosis de realidad. Una tras otra. "Te has llevado una buena dosis de realidad" es equivalente a decir, la vida te metió una hostia, eh...
Pues sí, es posible. Y una hostia a tiempo nos libra de males mayores, dice el refrán.

A falta de rencor sólo me queda bañarme en Realidad. Asentir, sonreír y mirar al horizonte.
Y entre medias, cuando los momentos son muy malos también llorar, porqué no. Y enfadarme. Pero poco, que se me va la vida en el camino.



Y mirar el horizonte, cuando el sol se pone, o sale. Cuando se llena de colores y posibles. De sueños que se leen y se escriben. Que no se tocan, pero no son por ello menos ciertos... Porque una vez rocé el cielo con los dedos, subida a lomos de un dragón. Y te aseguro que eso ni siquiera lo soñé.

Besos. Al dragón y a ella. Que son dos. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Conversaciones

Vamos a soñar despiertos.

Hace ya bastante tiempo (mucho, mucho), hablando con M., me dijo que todas las mujeres, estamos genéticamente programadas para desear un príncipe azul. Por supuesto no sé si lo dijo así a las bravas (probablemente sí) o fue más políticamente correcto (probablemente no).
En aquel momento yo pensé que no. No se, cosas de mujer moderna, que piensa con objetividad y todo eso.

Pero sabes... es mentira. No voy a hablar por todas las mujeres, porque a tanto ni llego ni quiero llegar. Pero lo cierto es que sí. Sueño con un príncipe azul (moderadamente guapo, los muy guapos me dan repelús) que me haga sentir querida. Que sepa que me enfado y no se acaba el mundo y que me de un abrazo que me haga olvidar el mundo.
Sueño con sentirme su centro mientras vuelo a mi aire y que sepa entenderlo.
Que acompañe mis pasos mientras sigue los suyos.
Uno que sepa reírse.
Uno que se vuelva tan loco por mi cuerpo que no pueda quitarme las manos de encima.
Uno que me haga reír, y me haga gemir.

En fin,
uno que me guste
y que le guste.

Aunque eso, si existe, ya no lo busco.

Lo que busco es sentirme bien siendo yo.
Y eso voy a lograrlo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

El camino de la autocompasión

Vaya, así que has entrado en el camino de la autocompasión.
Bueno, ese lo conozco. Te diría que no te pares en ninguna posada ni lo mezcles con licores, y menos de alta graduación, no tiene buenos resultados. al señor de las penas mejor ni le escuches, que lleva el saco lleno, pero no sirve para nada. Y a la puta de las lamentaciones yo ni la tocaría. Ya se que se ve sexy y que te dice que te entiende y milongas como esas, pero ni te entiende ni nada, es una aprovechada (nada referente a su condición de puta, es que a mí no me acaba). En fin, tal vez un magreo rápido te de algo de consuelo, pero es que luego no te suelta, y a ver quien la calla.
Yo te recomiendo entrar y salir rápido (nada que ver con el sexo, que mejor que dure) y pasar más tiempo con gente que te caiga mal, lo que en si mismo puede resultar contradictorio, pero tiene una razón de ser: te cabreará y eso te impide entrar en el pantano del letargo, lo que siempre nos ahorra problemas y posibles lamentos (ya está ésta aquí de nuevo, ya te lo había advertido).
Y poco más. mejor caminos soleados, que dan claridad a las ideas, te inflas a vitamina D y te optimizan el chasis.

Adrenalina en vena

Definitivamente me chuto adrenalina en vena, porque la cosa a veces raya en lo raro de cojones. Sí, la expresión es curiosa, pero es la que me ha salido.

Total, que a lo que vamos. Ayer tuve mi pequeño bajón, a lo que contribuyó en gran medida el despido (no es por ti, es por mi, me dijo la empresa, a lo que yo le miré con ojitos tristes y pensé "y qué más da, si el resultado es el mismo"). Claro, la calma emocional de estas tres semanas contribuyó a la aparente calma post despido. Pero aunque no veamos el agua moverse, si no se pudre es que está en movimiento. Así que acabé haciendo una de esas cosas tan mías que es ir y... Ves, ahora no me sale la expresión.

Digamos que algo que me hace sonreír.

Lo pensaba hace un rato. La vida pasa muy difícil y siempre tratamos de hacer felices a los que queremos. ¿Y qué pasa si nosotros no somos felices?
Ser feliz es algo que no te da nadie. Y lo cierto es que nunca lograré hacer feliz a nadie que no desee serlo. Porque nunca tendrá bastante. ¿Me pasa lo mismo a mí?
Yo sí sé lo que deseo. Y empiezo a hacerme mayor.

Llámame egoísta pero quiero sentirlo. Quiero sentir de nuevo ese breve roce al cielo. Quiero sentirme de nuevo como una supernova. Porque ahora me siento como esa estrellita pequeña que se asoma entre las nubes. Pero es que hay mucho más...

Sonrisas... en la mirada.

viernes, 31 de octubre de 2014

"tú en GH tendrías mucho público"

Me iba a dormir. Son las doce de la noche y yo ya no gusto de trasnochar gratuitamente.
En realidad si estoy aquí es porque es noche de Gran Hermano y soy fiel a las galas. Es lo que hay, cada uno se droga con lo que quiere, y a mí esto me da vidilla. Me hace reír y me permite ver el comportamiento del ser humano de cerca.
Puede no gustarte pero no puedes negarlo, es igual que lo que cualquiera de nosotros haría si se viese obligado a compartir espacio con desconocidos sin posibilidad de tener un espacio propio.

Y por si alguien tiene alguna duda, yo acabo de tener un bonito rifirrafe en un grupo de wass. De los de mamás (y papás, haberlos haylos) del cole.
Es que hay quien cree que una, por tener cara de mosquita muerta, es de las que se desdice a la primera de cambio. Y no. Yo de frente. Por delante y por detrás. Si hay que decir algo se dice, y no hace falta perder las formas. Porque una es suave, que no maleable.
Como me han dicho a última hora, y es un franco cumplido... "tú en GH tendrías mucho público" (cita textual). Me he reído mucho.


Pero no venía a eso. Venía porque echo de menos esta casa, y de vez en cuando, aunque apenas tengo nada que decir, me apetece entrar.
Estoy pasando una etapa buena. He reencontrado una cierta paz, y mi alegría. Es verdad que he sepultado ciertas cosas... y que no sé cuánto aguantarán ahí. Pero ahora no quiero preocuparme. Ahora vivo al día. No hago daño a nadie y disfruto de la calma. Es una calma que durará un tiempo, porque nada en mí es constante. Pero estoy hecha de matices, y eso forma parte de mi encanto.

Bailan los días
Lloran las noches
Canta la luna
Y luce mi estrella

Besos...

viernes, 24 de octubre de 2014

(sonrisa)

Me divierte esa realidad que se cree mi dueña
Me divierte ver sus esfuerzos por retenerme
Me divierte ser prisionera de la nada
Y colarme entre los barrotes para jugar

De alguna manera he llegado a encontrarme en ese espejo que tanto tiempo se negó a mostrar mi imagen. De alguna forma me he encontrado en este cuerpo, que por años se me antojó el de otro.

Sigo jugando en luces y sombras.
Entre sonrisas y miedos absurdos.
Entre silencios y mil palabras.

Pero siempre resurjo. Yo.

No puedo evitarlo.

Y sé que es locura en un instante y cordura en el siguiente. Sé que es exceso en mil acciones y es invisible mi presencia.

Porque es así. (sonrisa)



Y sin saber cómo, he logrado un descanso
Equilibrio cansado en el campo de batalla

viernes, 17 de octubre de 2014

Plástico de burbujas

Acabo de empezar a trabajar.
Un trabajo a media jornada que me permite despejar la cabeza (por decir algo, porque nada más salir voy algo atontada) y, sobretodo, salir de la rutina que empezaba a ahogarme. Eso por no olvidar que el asunto económico empezaba a resentirse. Y si bien soy de bajo consumo, no vivo del aire (aunque hay quien lo piense porque no hay quien me engorde).

Hace tan solo cuatro días y estoy animada. He recurrido de nuevo a mi filosofía de vida que tiende a protegerme de los sinsabores y he interiorizado que una vez contratada, y dando todo lo que soy capaz de dar, lo que de aquí en adelante suceda... no puedo preverlo.
Sí, en este caso los sinsabores previos que me llegan de mi miedo al fracaso. Fracaso que en cierto modo siento justificado porque no siempre me siento segura de mí misma.
Pero ya digo que me he envuelto en un simbólico plástico de burbujas y he dicho... centrémonos en el paso. No en el camino. Ando yo muy zen, por lo visto.

Por otro lado he apagado un poco mi yo. Jeje, resulta que sí que había botón.
La cuestión es que estaba empeñada en tratar de vivir a mi manera. A una manera que la realidad no me estaba permitiendo vivir. Así que tenía un grave conflicto interno. De los jodidos.
Pero sabes, si somos justos no se puede vivir en ese estado. Así que al final la disyuntiva era clara: o romper con todo o... asumir qué hay.

Sí, ciertamente soy de pataletas grandilocuentes, y también tiendo al drama (venga, no seais tímidos, algo habíais notado). ¿Sabéis lo que desgasta eso? Ya entendéis lo de no engordar, ¿verdad? Bah, que no es por eso.
A lo que voy, desgasta emocionalmente, y un poco físicamente. Pero como todo es relativo, he decidido dejarme de lado. ¿Al cien por cien? No.
Algunas cosas no se pueden cambiar.

Creo, y esto lo digo completamente en serio, que hay cosas que forman parte de la esencia de una persona. Aun así, uno puede aletargar ciertas cosas. Algo así como un coma inducido.
Sí, lo sé. Esto suena dramático, pero necesito decirlo. Necesito un sitio (este sitio) donde soltar todo aquello que no sé dónde colocar. Aunque sea estúpido.
Un cierto aletargamiento no es malo. Es como un otoñó-invierno previo a la primavera. Y si somos sinceros, tuve una primavera estupenda y un verano lleno de fuerza (y no, no hablo de las estaciones del año). Supongo que es inevitable llegar aquí.
Y sabes, sigo teniendo esa cajita donde moran los sueños. Una caja de Pandora en toda regla, la verdad. Una cajita de nácar.

La fragilidad es siempre relativa. Todavía hay cosas que iluminan mi mirada y que me hacen vibrar. Y me gusta cuando me descubro en el espejo sonriendo. ¿Y porqué no?

Y esto me recuerda a un poema que está en mi otro blog, escrito en primavera de 2013.

No olvides nunca que el viento
Es suave sólo si quiere
Que puede ser sólo brisa
O tornarse en huracán.

No olvides nunca que el aire
Que no notas con tu mano
Se torna pared o muro
Cuando golpea con furia.

Caricia sobre tu pelo,
O azote sobre tu rostro
Es acaso el mismo aliento
El que arrasa con tu calma.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Sonrisas al abismo

Sentada en el borde del abismo te sonrío. Porque sé que eres tú.
Y, aunque no te veo, te siento al otro lado de la niebla.

Nunca seremos nada más que lo que fuimos, y tampoco lo quiero.
Porque te necesito así, y tal como eres.
Necesito que escuches mis problemas
y contarte también mis alegrías.
Necesito que sigas con tu vida
para alegrarme por lo que te ocurra.


Y contarte que aunque el suelo es yermo, 
empiezan a brotar semillas.
Decirte que aunque el cielo es gris,
comienzan ya a pasar la luz.
Decirte que no todo es ruina,
y algunas paredes quedan.

Y que tal vez sea el momento, 
de mirar con otros ojos.
Que donde solo veo gris,
encontraré de nuevo verde.
Que el musgo cubrirá las piedras,
y la hiedra tapará las grietas.

Y habrá vacas pastando,
donde antes hubo cuervos.

Y sentada en el borde del abismo, te lo cuento. 
Pidiéndole a brisa que te cuente.

domingo, 5 de octubre de 2014

Que la vida es un poco puta no debería sorprendernos

Que la vida es un poco puta no debería sorprendernos. Y lo digo con cariño.
Me encantaría ser puta, pero a la manera de la vida. Sabiendo que llevo las riendas y que me da igual ocho que ochenta. Pero me sobra corazón y sensibilidad. Que suena bonito pero es pura fachada.

Porque la realidad es que se trata de supervivencia, y ahí sobran los sentimientos. Mira por ti y olvídate del resto.
Me perdí el capítulo de Barrio Sésamo. Y ya vez, que casi todo el mundo que conozco se perdió la de derecha e izquierda... Si hasta para eso soy boba.


Pero la realidad es que la vida es una puta y eso no es malo. Porque una puta puede ser muchas cosas, pero ante todo es fiel a sí misma. Y se vende al mejor postor, pero solo si quiere, porque en este caso no le debe cuentas a nadie más que a sí misma.
Y todo esto a cuento de gilipolleces del día a día. De dimes y diretes que ni siquiera van conmigo pero me salpican cual chapapote.

A veces me pregunto si realmente merece la pena ser sociable cuando ves la cara de la gente delante y detrás. Cuando ni siquiera se inmutan al dar dos versiones. Cuando juzgan con la sencilla frase "yo me lo creo".
¿Yo me lo creo?
Pues tengamos fe. Y si mañana cambiamos de opinión pues también nos lo creeremos, que para que vamos a contrastar o a preguntar.

En fin, nada importante, solo que para enmierdarme más, prefería dejar aquí mis impresiones de finales de semana.

Besos de fin de semana.

jueves, 2 de octubre de 2014

Marrón

De qué sirven los sueños si de nuevo están tras el cristal.

Pero esto es tontería. Olvido de nuevo lo importante.
Al final se trata de envolverte en hierro y olvidarte de todo.

Quizá sea el otoño, pero a veces me parece que el mundo se vuelve marrón. Pero no veo el dorado.

Nada importante

Era de esperar. Si me empeño en vivir con los ojos cerrados tarde o temprano chocaré con algo.

Pero aquí sigo, dando vueltas y sin decidirme a cambiar las cosas.

¿Por qué?

Podría divagar sobre ello mil páginas, pero de nada serviría. La realidad es que aquí sigo.
Cansada de mi propia cobardía.


Pero son cosas mías. Luego pondré una sonrisa y jugaré a un juego que no domino.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Es lunes!!!

Es lunes!! Es lunes y... sinceramente no me había dado cuenta, ¿puedes creerlo? Yo adoro los lunes. Me dan energía, me cargan las pilas, me llenan de ganas.
Sí, lo de ir contracorriente es cosa de mirármelo. Algún día, hoy no.

Hoy es uno de esos lunes geniales que te dicen que todo va a ir bien. Aunque vaya mal. Todo va a ir bien, porque de pronto te llaman y te dicen... mañana entrevista final de trabajo. Un trabajo normalito, y que todavía no es mío... pero que puede serlo.
Y me digo, pues sí. A disfrutarlo, a decir... puedo hacerlo, y lo voy a demostrar.
Lo que pase después no es cosa mía. Lo que pase después será después.

A veces un cambio pequeño puede llevar a otro más grande. Y a su vez, de forma sorprendente puede llevar a que todo permanezca. A que no se hunda el mundo. A que te rías. A que un lunes lleve a un martes, y así hasta el ansiado (al menos por la mayoría) viernes. Y todo llega.

Pero hoy es lunes, y yo mañana me vestiré de ganas y haré algo diferente, y en sí mismo ya es mucho.


Estoy cansada de luchar. Voy a fundirme en el entorno y a bailar con la mañana.
He encontrado risas y alegría, y aunque prestadas me sirven. Mucho, muchísimo.
Y lo que deba ser, será. Conmigo o a pesar de mí.

Ya va cayendo la noche.
Ya va saliendo la luna.
Ya voy rozando los sueños,
que habitan en mis cabellos,
que rizados se desgranan,
entre las sábanas blancas.
Ya va alejándose el día,
en favor de las caricias,
que la oscuridad depara.

Cual rosa marchita,
que revive un día.
Cual flor amarilla,
que acaricia herida.
Como la mañana,
llena de esperanza.
Suspiro a tu lado,
más sigo en el mío.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Por alguna razón me hace llorar

Me molesta cuando tengo mucho que decir pero no sé ni qué.
Es una sensación de malestar, de zumbido en las ideas. De escribir y borrar porque no lo descubro.
La sensación de querer decir algo pero no encontrar las palabras. Como cuando tienes esa palabra en la punta de la lengua en una conversación pero no se decide a salir hasta la noche. Cuando ya a nadie le importa.
En eso ando.

Escribo sobre mil cosas, pero no sobre lo que me ronda. Porque me rondan tantas cosas...
Y sin más escribo un poema que no sé dónde colocar...


Me haces reír, soñar, sentir

Quizá porque no tenemos futuro
Porque no tendremos pasado
Y el presente es indiferente
Me dejo yo llevar

Me haces soñar
Sentir
Reír

Pero por alguna razón me hace llorar.
Creo que tal vez sí quisiera tener futuro, sí quisiera tener pasado y me gustaría que el presente importara.

He aprendido a jugar con mi baraja, pero me faltan cartas. Y el día que me quede sin mi mano, tal vez se acabe el juego... y tan contentos.




Me he apagado

Me he apagado. Creía que no, pero sí.

Es lo que tiene el limbo, que ni es fuego ni es cielo. Te mantiene en un letargo absurdo...

A pesar de ello juego a sentir.
Juego.

A pesar de ello a veces siento.
A veces.

A pesar de ello sólo es juego.
Sólo.

Porque no es más que un juego, no es real. Y lo entiendo.
Pero a veces siento. Y me gusta.

Lo peor es olvidar qué es sentir. Qué es soñar, qué es jugar.
Perderlo puede hacer que no regreses.

Letargo: ni frio ni calor.
Indiferencia.
Decepción.
Cansancio.
Silencio.
Pena.


Y aún así me enciendo, no sé ni cómo.
Me despierto del letargo en este juego.
Y me gusta lo que siento, lo que anhelo.
Porque sé que es una llama de esperanza.
Un no perder esa chispa, a pesar de no ser nada.
Revoloteo encendido, en el centro de mis dedos.
Sonrisas que se me enredan, y que me gusta sentir.

Simple luz entre la niebla.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Tal vez

El alma me duele tanto que a veces creo que se romperá en pedazos. Que cada pedazo sentirá solo un poquito. Que nunca seré capaz de sentir la totalidad de las emociones. Pero tal vez sea bueno. Creo que siento en exceso y eso me rompe por dentro.
Cada uno de mis huesos se astilla cuando me miras. Indiferencia que se aferra a mis sentidos como el petróleo a unas alas blancas. Podemos limpiarlo a conciencia, pero siempre quedan restos. Una vez te des la vuelta satisfecho olvidaras a esa ave que ya nunca podrá volar. Pero yo me muero por dentro un poco cada día.
Un fuerte latido atenazado por cadenas. Mis cadenas. Podría salir volando.  Pero me contengo. No lo entenderías nunca, como nadie lo entendió. No sabría explicarte qué significa soñar, y cuán alejado está de la realidad. Nuestra realidad. Ojalá pudiera llevarte.

Te duele que vague por mares, ríos o montañas. Tal vez unos más que otros. Pero yo ya no puedo mirar solo por la ventana. No se trata de mi cuerpo. Lo que quieres apresar es mi mente, y eso… eso no puedo dártelo. Porque es libre a pesar de mí misma. Ni tan solo yo la controlo.
Trato de cerrar las puertas pero siempre vuelvo a abrirlas. Porque soy mujer de sueños mucho más que realidades. ¿Crees que no lo sé bien? Me hago daño cada día tratando de combatirlo. Ojalá supiera cómo. Ojalá fuera tan fácil.
Sé que siento tan intenso que a veces no me comprendes. Si me explicas cómo hacerlo yo me encerraré en la torre. Donde todo pueda verlo y apenas nada me llegue.

Solo quiero recordarte que cuando tratas de explicar la magia… deja de ser magia. Si diseccionas cada sentimiento, al final no queda nada. Solo un sinfín de retazos inconexos que nunca podrás juntar. Si eres feliz, no deberías tratas de razonar.
Aunque tal vez… sea mas fácil de decir que de hacer.



Texto de hace más de un año...

Histrionismo emocional

De nuevo lunes. De nuevo otra semana, un nuevo día, una nueva oportunidad...
Es mi día de escribir (entre lunes y martes, no soy muy estricta) y dejarme llevar. De no pensar y teclear.

Este fin de semana fue dulce. Sabía a tarta de cumpleaños (no el mío), a fondant. A subida de azúcar y, porqué no admitirlo, a cierta nostalgia. Es lo que pasa cuando te ves inmersa en un bucle temporal que te recuerda las cosas buenas. Cuando de pronto sientes la cercanía de la sangre que no sueles ver a menudo. Y sobretodo cuando la ves igual de perdida que tú.
Quizá no igual, eso está claro, pero ninguna gota de agua es idéntica. Pero agua es.


Luego debí implosionar, como tantas veces cuando el nivel de estrés me sobrepasa, aunque esta vez lo hice con menos ruido. Sólo me he dado cuenta con el paso de los días.
Hasta yo me canso de tanto histrionismo emocional.

He decidido que detrás del uno, el dos. Hagan cola por favor, que no puedo de a muchos...

Besos de lunes. Quizá vuelva antes, aunque no prometo nada.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Dos cosas

Hoy me han pasado dos cosas.

Dos cosas de igual trascendencia, pero opuestas. Una buena y otra mala.

La buena es que alguien que conozco me ha ofrecido una posibilidad de empleo, pero como digo, es una posibilidad. No hay nada concreto. Una expectativa.
Sinceramente, tal y como me viene la vida últimamente una expectativa ya me levanta la moral.

Si finalmente la posibilidad se concretase creo, que a pesar de los cambios que implicaría, lo aceptaría. Con ganas. Muchas ganas.
Pero es pronto para ilusionarse.


La segunda es una mierda.
Le afecta directamente a mi marido y es injusto. Injusto por inmerecido. Injusto porque es un gran tío. Mierda de vida. Y ahora me siento como si fuese parte de una conspiración para hundirle, y nunca fue esa mi intención.


Esta claro que algo falla conmigo.
Tengo la impresión de que no se a que juego.
A solas o juntos.
No se puede todo.
Me dueles y duelo.
No puedo evitarlo.

Y tengo miedo a que te vaya mal sin mi
Porque sé... que aunque poco he colaborado en otros aspectos...
Te he dado estabilidad
Y ahora de pronto te la quito
Y me siento una mierda
Porque me viene grande

Los límites de lo aceptable

Y entonces alguien suelta la bomba. Te preguntas si realmente ha esperado o son coincidencias de la vida.
Pero eso, a fin de cuentas, es lo de menos.

Lo que importa es que el día que decidiste dar el paso algo pareció activarse. Una especie de engranaje cabrón que ha empujado las primeras piezas de un dominó cuidadosamente montado.
Pero algo está trascendiendo los límites de lo aceptable.

Ahora ya dudo qué camino tomar.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Esto no es una despedida

Quería agradecerte todo lo que me has aportado. Esto no es una despedida, porque no quiero que lo sea. Es un impás. un necesito recomponerme a solas. Un no puedo contarte lo que siento cuando aún no sé ni lo que siento.
Reconozco que quizá sin tus consejos me hubiese quedado más atrás en el camino, y que quizá el dolor hubiese sido mayor. Pero... ya lo dijiste una vez M. "para los imposibles tardamos más". Y yo ya no puedo más.

Sabes que soy de las que hacen las cosas a su manera, aunque sospecho que rara vez acierto.
Me separo enamorada de mi marido, y correspondida. Pero a la vez me separo porque este amor me está matando. Porque en contra de lo que parece el amor sólo no basta.
Porque no puedo explicarlo.
Porque las mañanas son peores que las noches.
Porque sigo abrazándole al dormir porque esto está en marcha, pero el proceso es lento.

Y quería darte las gracias, pero no tengo ganas de irte con mis rollos, que los leas y me contestes con esa lógica que me falta y que me ayuda. Pero no es tu guerra.

Si te digo la verdad, me quedo con que en el fondo él se crecerá tras esto. Creo que aunque no lo sabe, lo necesita. Él me ahoga a mí, y yo le coarto. Mi personalidad es excesiva... por loca.

Te prometo que estoy mirando muy en serio el asunto laboral. Y no voy a parar...


Se que cada uno tenemos lo nuestro, y que tal vez yo no me amoldé, o me amoldé en exceso. Pero por exceso o por defecto es lo de menos. Aquí estamos.
Vosotros me habéis dado un año extra. Y lo sabes. Un año extra desde que me indicaran que debía divorciarme.
Pero no ha sido un año malo. Ha sido un año genial. Para ambos. Y hemos hecho cosas que jamás creímos. Juntos. Y ha habido mucho tiempo a buenas. También mucho dolor. Pero nada que no hubiese antes.

Me hubiese encantado poder contarte mil cosas, expresarte cómo sentía las cosas, cómo las afrontaba. Tomar un Earl Grey. :)
Pero las cosas se dan como se dan, y no lamento nada.

Quizá más adelante escriba. Ahora no puedo... aunque ya me conoces. Ni en la primera carta digo todo lo que pienso, ni lo que pienso coincide siempre con lo que hago.

Así me va, :p

Gracias

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Lo que es duro

Lo que es duro no es la parte legal, que también. Sino saber que una persona a la que quieres con locura la pierdes porque no logras conciliar formas de vida.

Siempre te lo dije

Siento un vacío enorme.

Se que crees que no te quiero... que por pedirte esas cosas te he dejado de lado... pero siempre traté de que fueras conmigo.
Cada vez se complicaba más...

Me has pedido mil veces que te diga lo que siento, pero nunca has querido entreverte entre mis letras. Y aun así estabas en ellas. Estuviste en primer plano mucho tiempo, pero te guardaste tu opinión. Pocas veces hemos coincidido. Pocas veces hemos compartido.
Y ahí estabas. En mil letras. En primeras veces, en risas, en caricias, en besos.
Y de pronto empezaste a cerrarte. Empezaste a temer lo que estaba por llegar. Lo que llegó hoy por fin.

Quería compartir contigo. Pero me cerraste tanto que quería huir de ti.

Y aun así... ahora... sólo puedo pensar en tu ternura. En tu sonrisa. En tu piel bajo mis dedos. En tu caricia. En el abrazo de la noche. En las miradas de te quiero.

Lo que buscaba fuera no me faltaba dentro. Pero necesitaba un algo más. Y siempre te lo dije.
Quizá ese fue mi error.

Ahora no quiero volver a la última parte. Quiero recordar todo lo que me ofreciste antes de sentirte amenazado.
Y no quiero que pienses que te quiero ablandar. Se que ahora mismo lo único que soy es... un problema económico. No puedo culparte. Hasta yo sé que soy un problema económico.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Ahora ya, puro desvarío

Que todos los caminos llevan a Roma, ya lo sabemos. Pero lo que hay que plantearse es cuánto tarda cada uno. Porque sí, todos te llevan, pero alguno da un rodeo, y otro pilla la directa. Y que llegar llegaremos, pero tal vez no es lo mismo hacer el camino entre baches que hacerlo por autopista (recién asfaltada).

Y aquí estamos, camino a Roma. Que digo yo... ¿para qué? En fin, no es por desmerecer a Roma, (fui en fin de curso, es bonita pero no me mata, aunque ese no es el tema), que fue un gran imperio (dudo con las mayúsculas...) pero si analizamos bien la expresión y el concepto... tal vez Roma esté en todas partes.
Y eso nos deja con una Roma llena de baches que te dice... ah, no querías caldo, toma dos tazas.

Para los que no pillan sutilezas diré que hoy ando poco optimista. No, no es mi vena introspectiva, aunque quién lo diría, eh... Pero no.

He tenido un finde interesante. Uno de adultos (eramos dos, Roma pillaba lejos y decidimos que lo de las orgías tal vez mejor para otra ocasión más digna de ser celebrada... ya se sabe, para un Santo, que nunca sabes que hacer, ¿regalas o no?).
Me he perdido... ah, sí. Finde de adultos, aunque con un impás infantil entremedias, supongo que para que no se nos subiera a la cabeza. Y técnicamente fue bueno. Osea, técnicamente fue de cojones (entiéndase muy bueno, lo que sería un A++), pero luego viene la teoría.
Digamos que teóricamente debió serlo. Pero ahí la cosa se confunde.
Diría que a ratos.

Y es ahí justo cuando uno se plantea...
¿esto es Roma?
¿o estoy de camino?
Porque no es lo mismo.

Porque tengo la sensación de que camino a Roma 
me he perdido
y me he encontrado
pero empiezo a dudar.

Porque yo te encuentro el Norte,
en pleno día
y sin pensarlo

pero tal vez ya de igual.




Y si llegas al punto en el que te da todo igual mejor te paras.


Y luego, puestos a desvariar (ahora ya puro desvarío), montas una posada, que todos se pierden. Pero ilegal, que no me saqué el título de posadera. 
Y ahí piensas en aquellos irreductibles galos... y te ríes.

Besos tontos de lunes.

Tatu

jueves, 11 de septiembre de 2014

Y todo esto sin siquiera una aspirina...

Al parecer este año habrá tres super lunas. Esta semana tuvo lugar la segunda. Esto quiere decir que la luna está más cerca de la tierra que nunca. Y al parecer es bonito.
Yo no niego que lo sea, aunque hay que reconocer que la luna afecta (y mucho) al ser humano. A su carácter. A su humor. A su cordura.

Ya mí me está jodiendo viva.

Recuerdo la primera. Acabé en la terraza de casa, bastante agobiada mientras... no, espera. Eso fue en la lluvia de estrellas. Sí... que vi una. ¿Alguien sabe el plazo de entrega de los deseos? Es que yo le doy un año de margen, pero empieza a ser cansado. Muy cansado.

La superluna quizá no estuvo mal. Mi cabeza empieza a confundir fenómenos astronómicos, que no astrológicos, de tanto que hay.

La verdad es que no me sientan bien. Lo fenómenos estos, quiero decir. Ya en mi tierna infancia, cuando mi primer eclipse solar me metí bajo la cama y traté de que mis padre también lo hiciese para no quedarnos ciegos. La profe debió explayarse de lo lindo y yo aún era joven para entender conceptos físicos como aquel.

Esta semana la segunda superluna también me ha dado de lo lindo...


Pero bueno, pasando de eso, diré que esta semana de nuevo he vuelto a la cuerda floja. Que pensé que estaban las cosas claras, y de nuevo se opacaron.

Ay. (suspiro)
Que estar cansado, deprime. Y deprimirse ya cansa.
Que fingir que nada pasa, empieza a pasar factura.
Que blogger se me ha llenado, de publicidad de mierda.
Que yo ya no rindo cuentas, y si cuento es porque quiero.
Que dos vidas no son una, por mucho que lo firmaras.

Que sí. Que seré yo. Que vale. Que lo entiendo.
Que tergiverso. Que enredo. Que invento...
Que no entiendo. Que entremezclo.
Que zig, zag. Que Zipi Zape.
Que no sé, que tú tampoco.


Y toca finde de pruebas.
Y vas con la moral baja.
Mejor que la recuperes.
Que la ciencia no hace nada
que no quieras tú que haga.
Que esto no quita lo otro
Que si te encabronas, vale
Pero no me pidas cuentas
De tanto lijar resbalo.

lunes, 8 de septiembre de 2014

En ocasiones

En ocasiones mis principios se vuelven contra mí
Apenas convertidos en finales.
En ocasiones mis deseos se vuelven contra mí
Apenas convertidos en cristales.

En ocasiones, es mi verbo y no mi sexo quien se moja
Y es mi corazón quien llora, no mis ojos.
En ocasiones, se repiten las palabras que me angustian
Y es el cansancio quien las borra, no mi enojo

En ocasiones imagino que es posible lo que escribo
Y mil palabras se me agolpan en los dedos
Y... en ocasiones me doy cuenta que no importa
Y en el silencio me disfruto en otro credo


Y en ocasiones paladeo nombres
de aquella gente que traigo conmigo
que aun a distancia convertí en amig@
Y doy las gracias.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Pelotita rosa

Como una pelotita rosa que se mueve a velocidad insospechada.
metida en una caja 
desafiando realidades

Como fuego que prende cuando toca sus barrotes
que ceden a mi tacto
y me condenan
a la pena


Sin más.

Revelación o locura

Escribo mucho más de lo que publico, pero es que poco logra gustarme.
La realidad es que no logro centrarme. Se me escapan los sentidos y me enredo entre palabras. Es posible que no sepa bien lo que quiero decir, porque ahora mismo bulle demasiado.

He hablado alguna vez de como he ido cambiando de un tiempo a esta parte. No se si es un cambio personal, una revelación o locura. Pero ha ocurrido mucho en muy poco tiempo y no logro ubicarme.
Lo que sí tengo claro es que el punto de no retorno lo pisé hace relativamente poco tiempo. Creo que apenas lo sobrepaso en realidad... Pero no he dado marcha atrás así que está claro que sólo hay una opción posible. Seguir adelante.

No ha sido fácil llegar hasta aquí, y a pesar de lo que pueda parecer ha sido un proceso paulatino.
¿Que si he equivocado la ruta? Posiblemente. Y quién no...

Pero empiezo a estar donde quiero estar.
Empiezo a entender lo que quiero ser.



Pero.... la verdad es que nada es fácil. Parir no es fácil, nacer no es fácil.
VIVIR NO ES FÁCIL.

Y qué.

SÍ, LO SÉ, NO ME LO RECUERDES...

la vida me da miedo.
Pues bien.

Y sí, sé lo que hablamos, lo que me has dicho...
sabes que te escucho.
Pero no siempre me acopla.

Quisiera ser leal, ser legal y ser formal.
Pero a veces me doy cuenta de que ya pasó esa época.

Será la crisis.
No quiero teles.
No quiero coches.
No quiero tetas (operadas, entiéndase).

Un mundo gris / Miedos

Caminó unos pasos antes de detenerse en mitad del claro. A su alrededor todo era verde, brillante, lleno de vida. La luz de la mañana se filtraba entre los arboles y le daba al lugar un aspecto mágico.
El viento movía las ramas suavemente y el sonido de las hojas al rozarse entre ellas se convertía en un suave murmullo que invitaba a descansar.
Suspiró. Una pequeña sonrisa se coló en las comisuras de sus labios y sus ojos se entrecerraron, formando apenas pequeñas arruguitas de ilusión.
Se mantuvo de pie. Los pies ligeramente separados bajo la túnica de color plata. El viento jugaba a empujarla contra su cuerpo. Descalza, sentía el tacto de la hierba.

Sabía... que no debía hacerlo. Ella lo sabía. Pero algo en su interior sugirió que tal vez... Tal vez no ocurriría nada esta vez. Quizá todo era una mala pasada de su memoria. Cuentos para no dormir.

Estiró la mano y un pajarillo se posó en ella. Sabía que vendría. Siempre había alguno que se sentía atraído. Lo miró. El pajarito movió la cabeza y pió. Era azul y amarillo. Era precioso. Ella comenzó a sonreír y de pronto ocurrió.
El pajarito comenzó a volverse gris. Un hermoso gris, pero gris al fin y al cabo. El rostro de ella mudó a una dolorosa aceptación. Cuando echó a volar ella se abrazó, mientras seguía observando.

Un momento después, muy despacio, se retiró de nuevo entre los muros. A su paso, la hierba se había vuelto tan gris como aquel pájaro. Procuró no pisar ni tocar nada más que lo imprescindible.
Sabía lo que sucedía, y aun así de vez en cuando necesitaba recordárselo. Miró por la ventana la senda plateada sobre el verde, y el pajarillo.

No quería un mundo gris.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Reír

¿Y por qué no?

A veces hay que reír sin más razón que saber que no hay razón, que decía alguien que no recuerdo (diría que yo, pero tal vez sea mucho decir).

lunes, 1 de septiembre de 2014

Redefiniendo realidades

Subidas y bajadas.

En realidad soy demasiado volátil. Demasiado visceral.
Estoy ocupada estos días haciendo algo muy poco original. Poner un pie delante del otro.
Y en esas ando cuando de vez en cuando doy un traspies. Como si estrenara tacones nuevos. De aguja.
Y yo sólo he usado zapato plano. Así que... rezaremos para no romper el tacón, ni mi crisma.

Anoche veía una película en línea (cosas de hoy que haces para tratar de no ser ilegal y al tiempo no gastarte el dinero que no tienes en el cine... por no hablar de que en la tele no hacen nada) y me dio por pensar en Jack Nicholson. Le echo de menos. Su histrionismo. Su mirada salvaje (y no, no he visto las de miedo, que una ya es bastante aprensiva, pero.... le adoraba en la comedia). Su forma de llenar la pantalla.

Las películas de hoy me parecen faltas de energía. Por no mencionar que los americanos cada vez me parecen más insulsos. Dios, hasta los papeles latinos son comedidos y mantienen un tono comedido y políticamente correcto. ¡Joder! ¿Pero qué porquería es esta?
Digamos que me aburro y les encuentro falta de energía. Sin más.

Creo que tengo demasiada agresividad encerrada. Y el gym tampoco me motiva. Tanto estiramiento controlado. ¿Es que nos hemos olvidado del instinto primario?
Pues yo tengo ganas de gritar. Y de cagarme en alguien. Y de correr y de desfogar.
El sexo está bien pero ahí también me he vuelto protestona... Aunque no tengo ganas de hablar de sexo, para eso tengo mi otro escenario. Donde doy rienda suelta a mis sentires, imaginados o no.

Pues aquí sigo. Comedida cual actriz de moda. Sujeta a un personaje que no se acopla a mi figura. Que sobra aquí y falta allí. Pero es lo que hay mientras se cubren objetivos. O mientras se redefine la realidad.
Que puta. La realidad, digo.

Pero mientras me voy recosiendo las costuras y al final veremos en qué quedo. Que el bótox es muy malo, y la aguja más. Y yo soy de cara lavada... y sin gafas me veo desnuda. Curioso...
Redefiniendo realidades.

Besos de lunes... H. Tatu

jueves, 21 de agosto de 2014

La estela de un barco

Es el verano más callado desde hace varios años...
La realidad es que cuando inicias un cambio no lo realizas a solas. Arrastras, sin saberlo y tal vez sin pretenderlo, a mucha gente. A todos aquellos que te rodean.
Y si encima no hay un "malo" oficial. Una culpa que radiar... es posible que dejes una sensación de inestabilidad a tu paso, como la estela de un barco.
Son cosas que se huelen en el ambiente, como un rastreador olfateando a su presa.
Las madrigueras se cierran a tu paso, y se espía tras los visillos.

No sé que terreno piso, aunque algo voy entendiendo.
Como todo en la vida, es cuestión de apariencias, y está claro que aparento un poco más de lo que hay.
Que ironía...

Y mientras eso ocurre yo trato de encontrarme. Porque aunque lo parezca, apenas sí lo logro.
Definirme yo.

Creía que era tarde, pero tal vez... no hubo mejor momento.

Cuando nada es lo que parece

Cuando nada es lo que parece 
sólo te queda agarrarte a tu fe.


A pesar de todo
De los miedos tontos,
de los que se sustentan,
de los que me inculcaron
de los que otros vaticinan.
...
No queda otra.


Y a cada paso
el paisaje cambia
ya no están los mismos.
Ya no son los mismos.
Yo no soy la misma.

AGUA
AGUA QUE FLUYE
AGUA QUE RIEGA
Y QUE SE CUELA

AGUA
AGUA QUE INUNDA
QUE TRAE LA VIDA
AGUA QUE AFLORA

miércoles, 20 de agosto de 2014

Había una vez...

Había una vez un bosque lleno de vida. Las estaciones pasaban por él cambiando su aspecto, pero en el fondo el bosque siempre era el mismo.

La primavera sacaba sus colores más vivos. Pequeños brotes surgían por doquier y pasos ansiosos recorrían sus recodos. El cielo se empezaba a ocultar tras las hojas verde jade. Altos como lanzas, los árboles se mecían al viento y semillas volaban sin rumbo.

El verano era caluroso, pero a su cobijo no lo aparentaba. Las copas de los árboles tapaban el ardiente sol y la escasa brisa que soplaba se colaba entre los troncos, bailando una danza cansada. Cierto sopor se adueñaba de las horas centrales del día y por la noche el baile se retomaba entre ramas y troncos. El suelo verde oscuro frente a un cielo lleno de estrellas.

El otoño aparecía sin ser visto. Se colaba noche a noche y una tarde la piel vibraba al sonido de las hojas bailando una danza mágica. Y la brisa se tornaba viento que jugaba con las hojas, con las ramas. Olor a lluvia que prometía llegar. El cielo que cada vez más se entreveía entre las ramas en forma de rayos de luz. Y las ramas desnudándose.

Y el invierno era blanco silencio. Con pisadas en la nieve y plantas que resistían. Era el viento ahora ventisca y la luz apenas día. Lunas llenas que iluminan troncos desnudos y otros perennes.


Y así sin más, una y otra vez jugaban las estaciones.

domingo, 17 de agosto de 2014

Cuento para no dormir

Salió de la casa. Se ahogaba. hacía calor y no podía dormir. Se encontraba sola y tampoco iba a despertar a nadie si hacía un poco de ruido. Se había sarvido un poco de agua fría en un vaso alto y lo bebía a sorbos pequeños.
Se sentó cerca de la piscina, que emitía cierta sensación de frescor.
Miró el reflejo del agua. Había luna llena. la oscuridad no era tal. El mundo era visible en diferentes tonalidades de gris, incluso el plata.

Estoy cansada de estar cansada, pensó. Aunque teniendo en cuenta la hora que era y dónde se encontraba, no era posible otra cosa. Que pena.
Tuvo una vida antes. Una vida en la que soñó ser feliz. Creyó en los cuentos. En las hadas. Tal vez en los príncipes. Pero todo eso se desvaneció de pronto.

Bebió un trago de agua fría. No quería dejar de creer, de soñar. Sentía que en su mayor parte había sido culpa suya. Posiblemente había tratado de engañar al príncipe. De hacerle creer que ella era exactamente como él esperaba. Pero... no puedes fingir eternamente. Puedes desear que dure eternamente, pero al igual que una pose para una foto, todo tiene un límite.

Ella no era una princesa. Tampoco era una cualquiera, como había llegado a sentirse. Pero cada uno encuentra soporte en lo que puede. No podía enfadarse con él. Aunque durante un tiempo lo había estado.
Sí. Estuvo muy enfadada con su príncipe. Lo estuvo porque él no la quería como era. Siempre le decía... "Te quiero. Pero no deberías hacer esto... o ser así... o hablar de esto".

Llegó un momento en que ella dejó de ser. Sólo veía ante sí el cúmulo de cosas que no eran aceptables. Y se sentía desgraciada. ¿Por qué había él fingido que la quería por ella misma? ¿Acaso cuando la conoció... antes de decirle todo lo que deseaba que cambiase... no había encontrado algo que le gustase? ¿Nunca?
Posiblemente había sido mutuo.

Sólo eran cosas que él necesitaba.
Quería ser su centro.
Quería que ella sólo le amase a él.
Que jamás pensara en ninguna otra persona.

Y ella le amaba.
Y para ella él era su centro.
Pero no podía evitar pensar. O sentir.
No deseaba cambiarle, pero imaginaba otras historias.

Y simplemente él dejó de quererla.
Tal vez no se dio ni cuenta.
Le decía que la amaba, pero reclamaba sus peticiones.
Las pedía bien. Amable. Dulce.
Y ella trataba de explicarle...
Y él se encerraba en su dolor. En su rabia. Se carcomía.
Y ella se encerraba en su dolor. En su pena. Se encerraba en sí misma.

No podía recordar muy bien qué ocurrió después. Le dolía la cabeza al recordarlo.
Recordó sus últimas palabras: Ya has conseguido lo que querías. Vete sola.

Y se preguntó qué era mejor. Qué hubiese sido mejor.
Sabía la respuesta... de él. "Cambiar. Olvidarte de todo lo demás. Estar a mi lado". Pero ya no sabía su propia respuesta.

Y de nuevo él había vuelto a pedírselo. Y ella había vuelto a intentarlo. De nuevo aquel juego eterno que nunca acababa. Tan sólo les consumía.
Y de pronto ella había decidido, que no merecía la pena ser nada.
Y se dio cuenta del paso del tiempo, y el miedo apretó su vientre.


Y habían mil poemas, escritos de ese día
Diciendo tantas cosas que ahora ya no valen
Que ni siquiera importan
Tinta sobre el papel...

Una de prólogos

"Estoy tan cansada".
Era la frase que se repetía una y otra vez en su mente. Si bien el espejo le devolvía la imagen de una mujer joven, los círculos bajo los ojos indicaban que sí estaba cansada.
Lo curioso es, que el cansancio era más emocional que físico. Pero aún así su cara lo mostraba.

Era hermosa a pesar del oscuro que rodeaba sus ojos. Ojos profundos. Del color del agua en una tempestad. Quizá por el reflejo... una vez fueron del color del mar tropical.
A veces sentía ganas de llorar; era cuando su silencio se hacía más pesado. Entonces sus ojos eran como borrascas.

La piel blanca acentuaba sus rasgos suaves. Su boca carnosa, siempre dispuesta a una sonrisa. "Si la llevas siempre encima seguro que no la pierdes". Y ella no estaba dispuesta a perderla.
El maquillaje hace maravillas y no todo el mundo se para a leer los ojos, así que para el resto del mundo Anna era mujer feliz.

Cada día era igual al anterior, y ella se ponía su sonrisa, y disfrutaba de ver un mundo rosa. Y si bien no lo conseguía, si hacía que la gente viera el mundo que ella soñaba.
Tenía amigos que la llamaban. Risas en un bar. Familia que incordiaba...

¿Por qué sentía ese vacío?
Algunas preguntas no pueden ser contestadas con una simple respuesta. Algunas preguntas se contestan a sí mismas.

Anna era capaz de mantener su sonrisa y su entereza casi todo el día. Pero no era real. Y cuando estaba a solas una frase se repetía en su cabeza: "Estoy tan cansada".
Y a pesar de eso seguía adelante. Porque la vida es esa cosa que se empeña en seguir, estés o no preparado.

Anna no tenía pareja, pero sí algún que otro encuentro ocasional.
Estaba enfadada con el mundo, pero luchar contra él no iba a ayudarla. Se conformaba con seguir adelante.

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Y tras esto comenzó Viernes.

Un día como otro cualquiera Anna salió del trabajo. Eran las siete de la tarde...

Ya se ha acabado

Es cansado descubrir que son ciclos
y que es siempre igual.

He tratado tanto tiempo de esconderme 
que ahora me da miedo afrontar las cosas.
Cambiar es parte de la vida.
Morir también.

Pero estoy viva
y me toca seguir.

He descubierto que el amor
son cuatro letras que ya no logro unir.
No es culpa suya,
siempre fui yo.

He sido yo.

Ya se ha acabado,
aunque sigamos.
Ya lo sabemos,
aunque callemos.

Y al menos ya me he puesto un objetivo...