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lunes, 16 de enero de 2017

Orden

Llevo una semana de baja por una intervención menor, y empiezo a subirme por las paredes.
En cierta forma el desorden mental es mil veces peor que el desorden de objetos. Me gusta la rutina.
Donde otros ven tedio o repetición, yo veo posibilidad para evadirme. Curioso, porque a mi alrededor impera el desorden... y es que yo soy de esas personas que ven su propio orden en el desorden.

domingo, 14 de febrero de 2016

Una canción de Pimpinela

N. dice que cupido es (y cito textualmente) "un sádico, inconsciente y niñato caprichoso".
No le he pedido permiso para citarle así que me voy a escudar en que el no me lee y podría haberlo dicho cualquiera.
N. centra su vida en el trabajo y tuvo un... episodio poco afortunado en el amor hace algunos años.

El asunto es que yo paso de amores. Al menos en el sentido más tradicional de la palabra. En su significado más extendido. Yo creo en el amor en su sentido literal. Yo me enamoro cada instante de mil cosas. De las personas. Pero no quiero reciprocidad mal entendida.

Estoy mosqueada porque llevo un tiempo durmiendo en casa ajena (y en cama ajena, es obvio) y eso es algo que yo creo que no tiene importancia ¿verdad?
Y es que dormir en cama ajena es agradable, pero no anula el deseo de visitar otros lares.
Además es algo que ambos sabemos.... así que mejor dejo de pensar en el sádico, inconsciente y caprichoso. No digo nada pero parece una canción de Pimpinela.

lunes, 15 de diciembre de 2014

¿¿Por qué lo haces??

Tengo varios borradores, e incluso alguna entrada conclusa, que hablan del buen momento que paso. De la calma que siento, y lo bien que estoy.

¿Por qué no los he publicado...?

Gran pregunta.
Tal vez porque en el fondo sigue habiendo corriente. Debajo de la calmada superficie.

Hace poco alguien decía que un deseo inconfesado a uno mismo se define como frustración. Yo discrepé, y en cierto modo sigo haciéndolo. Hay muchas cosas que no me confieso y no es por frustración. Es... cómo definirlo... supervivencia.


Y no voy a negar que a veces me he sentido como quien deja pasar un tren en una estación llena de gente. Un tren al que yo misma me he negado el acceso porque no me sentía preparada para subir. Lo he visto aminorar su marcha mientras alguien me tendía una mano para ayudarme a subir y yo simplemente miraba sin poder decir nada. Porque poco se puede decir en esos casos.

Y lo he visto seguir y coger distancia. Y hacerse pequeño en la distancia y lo he añorado.

Arrepentirse no, porque al fin y al cabo cualquiera de las dos opciones eran parte de la elección (cogerlo o no cogerlo), pero sí me he preguntado a veces qué hubiese pasado de haber subido a ese tren. De haber asido esa oportunidad en lugar de dejarla pasar.

Pero no me gusta perderme en imposibles, porque no conducen a nada. Así que cuando ocurre, escribo. Y lo transformo.


Saliendo un día de la consulta del loquero, se encontró con su otro yo.
Se miraron a los ojos y una de ellas sonrió.
La otra en cambio, expresó desconcierto en sus ojos. Casi temor.

La primera siguió caminando y su sonrisa se ensanchó al acercarse, aunque no llegó a despegar.
La segunda tragó saliva y se apartó para dejarla pasar.
Pero aquella se detuvo a su lado, lo suficientemente lejos como para no tocarla,
lo suficientemente cerca como para sentirla.

"Es precioso" le dijo...

Ambas podían ver el interior de la otra porque en cierto modo eran la misma persona.

..."pero no brilla" señaló al fijarse un poco más.
Lo dijo en un tono suave, casi un susurro.

"Pero está entero" se justificó la segunda.
La primera asintió.
"¿Por... por qué está... roto?" cierto desasosiego invadía a la segunda.
La primera se encogió de hombros.
Extendió la mano y se lo ofreció.

"¡Estás loca! ¡Lo romperán!" y lo apartó bruscamente, como si quemara.
La mirada de la primera se entristeció.
Pasó el dedo por encima del pequeño rasguño, casi imperceptible, que la segunda acababa de hacerle.
"¡Lo ves! ¡Es una locura! ¿¿Por qué lo haces??"
la acusó de nuevo.

"Porque de otro modo moriría"

miércoles, 9 de julio de 2014

La letra pequeña

Empujó el carro. Era como los de cualquier gran superficie. Grande y metálico. Pero en lugar de comida o efectos personales este estaba cargado de... emociones. Muchas y bastante variadas, por cierto.
Ella avanzó con el sonido de los tacones repiquetando en el pasillo. Miró hacia arriba y buscó la indicación. "Gestión de emociones". Se dirigió con paso resuelto hacia allí.

-Quería devolver esto.
-El tiquet.
-Toma. -tendió la mano.
La chica la miró con sorna.
-Ya... Creo que no puedo hacer nada.
-¿Cómo? Esto es cosa suya.
-Aquí sólo hay una cosa marcada.
-Pero lo demás surgió...
-La entiendo. ¿Se leyó la letra pequeña?
-Por encima. -se justificó tratando de no parecer vencida.
-Al parecer se saltó la parte importante.
-Yo sólo compré AMOR.
-Es posible. -se ajustó las gafas- Si quiere puedo hacerme cargo de él, pero lo demás se lo queda.
-¿Y todo lo demás?
-El AMOR nuca viene solo.

martes, 17 de junio de 2014

Alquimia emocional

Siempre me he preguntado qué ocurre cuando ayudas a alguien a lidiar con una emoción.
Siempre decimos que estar con alguien que está contento nos transmite alegría, y que alguien depresivo nos transmite tristeza. Algo lógico por otra parte...

Pero yo creo que en algunos casos existe cierta alquimia de las emociones. Algo así como yo me quedo con tu pena y la gestiono. Con tu rabia, tu dolor... Generalmente alguien hace de catalizador y sin darnos cuenta se sortea con rapidez una situación que nos está doblando en dos.
Es obvio pensar que sucede siempre de menos a más.
Que uno de los dos tiene una energía más fuerte y por eso no nos transmite... sino que absorbe.

Yo sí creo en que se puede absorber la negatividad, el dolor, la frustración de otro. Ahora bien... ¿qué sucede a partir de ahí?
Pues que hay que saber gestionar ese gasto de energía extra. Porque una energía que no es tuya puede tardar en ser canalizada. Necesitas algo que te recargue, algo que te ayude a soltar ese lastre que no es tuyo.

También se puede absorber la alegría. En esos casos es bueno dar con alguien que simplemente desea compartirla, no un vampiro emocional...

sábado, 24 de mayo de 2014

Confianza

Tan fuerte y frágil a un tiempo
Te la doy y te la pido
Doy tanta como te exijo
Piensa bien lo que decides
Todo tiene su equilibrio
Si la quiebras...

jueves, 22 de mayo de 2014

Tiempo

Las estaciones pasan y
yo sigo aquí, parada, 
asiendo una armadura rota.

Pero de pronto entiendo 
que mi tiempo pasa 
temiendo lo inevitable.

¿De qué sirve esconderme?
¿No compensan mil malas 
por una sola buena?

viernes, 9 de mayo de 2014

Pero con otras aplicaciones

Estoy harta de tanto pastelito y tanto comer a deshoras. Que no me engorda, pero me destroza el estómago... total, que es como una úlcera.

Hablemos del rencor.

Yo no me he considerado jamás rencorosa, pero tal vez no tengo claro lo que es.
Rencor es cuando alguien te toca las narices y te la guardas para devolvérsela. Con creces a ser posible.
¿No?

Y eso no es lo que yo siento.
Yo quiero aclarar que me has tocado las narices y que sabes... encima me has hecho sentir culpable.

¿Y por qué?
Porque sí. Por el morro. 

Y qué pasa... que el terreno culpa lo conozco bien. 
Es como el terreno negación pero con otras aplicaciones.
Pero es que yo no tengo la culpa de todos los males del mundo.


¿En serio podemos juzgar por unas pocas palabras?
¿Por una frase "mal" dicha?

¿Y por qué mal dicha?

Mejor no sigo que me caliento...


Primero... creer conocer a alguien no es conocerlo. Tal vez sea pretenciosa, pero ¿acaso no lo es lo contrario?
Y segundo... pretender que no te juzguen cuando lo haces tú primero es de jugar con la baraja marcada. 

Por ejemplo, pretender que yo soy la misma que hace un año es ridículo.
Pero ambas somos la misma, porque el poso está en mi fondo.

Soy muchas cosas en una. Y lo que ves no es siempre lo que hay.
¿Es eso mentir?
No. Es dejar atrás. Avanzar.
Es cargar con mi equipaje, con mi pasado, con mi presente.
Es ser presente sin obviar el pasado.
Y tal vez mis miedos afloren.
Porque el ser humano tiene muchos más miedos de los estrictamente razonables.
Y un pasado.
Que fue ayer,
pero también antes de ayer.

Y por eso... sólo por eso... te respeto y no te increpo. 
Porque entiendo que tú cargas el tuyo y no me atañe.

Porque en cierta manera fuiste justo.
O así quiero sentirlo.


Así que una vez expuesto el pensamiento... así quedamos. Sin rencor.

martes, 6 de mayo de 2014

Carta abierta

Me encanta escribir cuando sé que no estás. Cuando no hay destinatario, o si lo hay... está ausente. Entonces te escribo a ti pensando que quizá nunca lo leas. Te escribo a ti sabiendo que no nos conocemos, pero al tiempo no me juzgaras por lo que diga. Porque eso da libertad.

Del amor al odio va un paso. Pero yo no te amo, así que no podría odiarte. Además ni aun quien se lo ha merecido lo ha logrado. Y desgraciadamente hay quien se lo ha merecido. Gente que ha estado desde que el mundo es mundo. Pero odiar desgasta, y el cuerpo es sabio, y no ando sobrada de energía.

Como es una carta abierta diré solo generalidades, como que me ha gustado conocerte (o no, que hay mucha gente leyendo) y que aunque llegue el día que esto se acabe me acordare de ti. Porque tengo memoria para detalles sin importancia. Tal vez en algún momento leí algo y pensé... creo que está empezando una relación... o, creo que lo está pasando mal con su pareja... o, esta triste... o, hoy no me creo lo que dice... He pensado en varios de vosotros, pero no seré yo quien lo detalle.

Si sigo aquí es porque me gusta escribir. Es compulsivo. Y aquí digamos que además no lo hago solo para mí. Aun así se me queda corto a veces... y otras es demasiado. 

Ayer soñé con el foro. Pero en mi cabeza lo transforme en una guardería... y alguien trato de quitarme mi juguete. No digo mas... que fuerte!! Jajaja. Es broma, es broma. Ando cansada y no quiero abusar de mis contactos habituales. :-p (y al que me quito la pelota... lo tengo fichado, jajaja)


Escrito hace más de un año

miércoles, 26 de marzo de 2014

Fortaleza

Fortaleza significa castillo. 
Significa murallas. Almenas.
Significa temor callado a los demás.
Ir sin parapeto es una locura. 
Necesitamos escudos donde sentirnos seguros. 

Odio ese lugar que se siente vulnerable. 
Lo odio tanto que a veces lo lanzo fuera. 
Total, ya sabemos que te van a hacer daño.
Si vives encerrado lo harás tú mismo.
Si marchas sin miedo lo harán los otros. 

Me aterra pensar que he olvidado sentir, 
Que el encierro se ha vuelto cárcel
En lugar de defensa. 
Estar encerrada me marchita 
Tanto como salir me desgasta.

jueves, 13 de febrero de 2014

Lo que no te ofrezco

Relacionarse con el mundo implica un cierto grado de confianza. Algo que en muchos casos no es tan sencillo.
Confiar es siempre exponer parte de ti. Permitirte ser vulnerable ante otro. Es darle al otro la responsabilidad de gestionar algo tuyo.

Confiamos en la familia. Confiamos en los amigos. Confiamos en que no llueva.
Sí suena ridículo. Pero quién no ha usado alguna vez esa expresión...

No confiamos en cualquiera. Ni tampoco todos nos merecen el mismo grado de confianza.
Y como en todo, la experiencia es un grado.

He errado muchas veces al entregar mi confianza. Pero he sido consecuente. A mi manera.
Si me traicionas una vez, la culpa es tuya. Si vuelvo a confiar en ti, la culpa es mía.
Y aún así.... aún así.... 

Aún así, o incluso tal vez debido a ello, he encontrado siempre quien la ha merecido. Quien la ha cuidado y me ha correspondido. Quien aunque haya volado, dejó sus plumas en mi camino. Quien ríe en la distancia y en la distancia calma. Quien me encontró en el barro y se sentó a mi lado.



No puedo obviar que no puedo pedirte lo que no te ofrezco.