domingo, 10 de agosto de 2014

Día 3 - Bajón emocional

Hoy ya puedo ver de cerca así que escribo sin problemas. Lo que no puedo es ver de lejos así que es el día que más tentada me siento de pedir mis antiguas gafas.
Además hoy he tenido un momento de bajón emocional. Seamos sinceros, ni siquiera he podido salir de casa. la luz del sol me hace guiñar los ojos y me ciega a pesar de las gafas de sol. Y por si fuera poco está mis... bueno, está la realidad, que una vez ha comenzado a andar sigue por inercia.
Sí la verdad es que uno tiene que ser consecuente y aceptar las cosas que ha iniciado. Y lo digo con amargura porque si no se me hubiese llenado la cabeza de pajaritos no hubiera llegado hasta aquí. Es un buen momento para hacer autocrítica. Total, ahora mismo no veo apenas de lejos (ya me lo advirtió el médico) y tampoco muy bien de cerca.
La realidad que me ha traido aquí empezó hace muchos años. (...) No llevo bien la presión y mi actitud acabó siendo pasivo-agresiva. Eso me provoca bloqueos cuando siento lenguaje brusco. (...) Simplemente soy hipersensible.
Eso me llevó a malas decisiones, y a otras no tan malas pero algo injustas. No para mí, sino para los que me rodean.



Mi pareja es un hombre estupendo, pero que no me entiende. Y aún así siempre me ha apoyado. En todo. Sin preguntas. Y ha aguantado mis crisis. Porque sí, yo soy estupenda, abierta, alegre, fuerte, enérgica, cariñosa, sexual... bla, bla, bla. Pero la verdad es que tengo puntos muy malos. Momentos en los que me enfado con todos incluida yo misma, y en los que soy muy injusta. Muy injusta.
Momentos donde siento que no tengo química con mi pareja, y donde siento que no le quiero, le adoro pero a otro nivel. Que podemos tener sexo, pero a otro nivel. Que podemos tener sexo, pero que me falta algo.

Y sé que es injusto porque él aguantó mi depresión. Con todo lo que eso implicaba. Y el trató de acompañarme cuando le propuse ser swinger. Pero no es capaz. Él... es tradicional. Es posesivo. Y lo que es peor... él se siente inseguro con respecto a mí.
Y no sé hasta que punto tenga razón.

Y yo tengo miedo porque la realidad es muy amplia. Y me duele que en el fondo él no sea feliz por mí.  Él cree que yo merezco ser feliz. (...) Pero yo no sé si esa felicidad existe o es parte de mi imaginación.

En cierto modo la parte emocional es la que menos me preocupa. No estoy segura de tener la paciencia o la suerte de encontrar a una pareja que merezca la pena más allá de la que tengo.
Mi prioridad es trabajar. Estudiar.
Mi diplomatura es papel mojado dada mi incapacidad para darle uso más allá de los primeros años tras conseguirla... y ya van demasiados. Así que veremos. Veremos...

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