miércoles, 30 de agosto de 2017

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Dicen que cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. Tal vez. Pero el sonido de esa puerta al cerrarse me ha dejado en shock. 

Lo que no voy a negar es que una parte de mí sabía a lo que se arriesgaba. Asumo mi parte de responsabilidad... pero... otra parte de mí sabe que no ha hecho nada malo.
Lo complicado es aunar ambas cosas.
Es difícil el juego de los egos. Y las amistades muy frágiles. 
Al final hay que aprender a estar sólo. Sin compañía. 

2 comentarios:

JLO dijo...

Difícil estar solo... Pero necesario... Nunca me pasó igual, quizá no me conozca... Saludos 🙋

Tatu dijo...

Mmmm.... no he entendido la última frase. Estoy torpe. Igual no te conozcas a ti mismo?

No sé si necesario pero en mi caso he descubierto que es inevitable. Al menos aprendo a disfrutar del momento a tope.

Saludos